OPINIÓN DESDE LA SAGRADA ESCRITURA

Felipe Cuamatzi Cano

           Después de leer el documento sobre la percepción de la realidad de nuestra diócesis, me permito hacer algunas observaciones a la luz de la Sagrada Escritura.

            La Biblia es el fundamento de la doctrina de Israel, el Pueblo elegido y de la Iglesia. Al mismo tiempo, contiene muchos datos históricos, tanto de Israel como de la Iglesia Primitiva, el nuevo Pueblo de Dios.    

            Trato de basarme y enfocarme, en el tiempo concreto que estoy viviendo, junto a ustedes, mis hermanas y hermanos de fe, en nuestra diócesis de Tlaxcala, ahora que estamos terminando la vigencia de nuestro Plan Diocesano de Pastoral.

            Entre todos, hemos plasmado un documento, una especie de fotografía que retrata nuestra realidad concreta, con sus luces y sombras.

            Hago las siguientes observaciones desde mi óptica de bautizado y pastor, recurriendo a la luz de la Sagrada Escritura.

FORTALEZAS

Acerca de los sacerdotes

            En el documento, resalta el hecho de que, al identificar las fortalezas, inmediatamente se reconoce la labor de sacerdotes y religiosos. Dios siempre se ha ocupado de proporcionar pastores para sus ovejas.

            En el documento se elogia su trabajo y dedicación. Aunque también, los feligreses señalan que, con frecuencia, nos perciben llenos de actividades, cansados y de mal genio, con el consecuente mal trato hacia ellos.

            ¿Qué dice la Biblia acerca de esto? La historia de Israel, contenida en la Escritura, narra la vida y obra de pastores excelentes, pero también nos informa de pastores que se desviaron. Ez 34 hace una severa crítica a los pastores que, en lugar de enfocarse en el bienestar de las ovejas, se dedicaron a medrar a costa de ellas. Esto es una seria advertencia para nosotros, los pastores actuales de nuestra Iglesia de Tlaxcala. A los malos pastores del Antiguo Testamento les dijo el Señor que les quitaría sus ovejas y que él mismo sería su pastor (Ez 34,7-10).

            Ya les sucedió a los pastores israelitas. Dios los reprobó, creó un nuevo pueblo y le dio nuevos pastores. ¡Listos, hermanos sacerdotes! No podemos dormirnos en nuestros laureles. No sea que nos pase eso de que “Nadie ve el bien que tiene hasta que lo ve perdido”. Estamos a tiempo, si algo no está bien, hay que mejorarlo.

Sobre la piedad popular

            El documento constata “El fuerte arraigo de los fieles en la Piedad popular”. En la Biblia consta que el Pueblo Elegido muchas veces enfrentó la disyuntiva: nos vamos por el lado de las devociones que nos acomoden o por el cumplimiento de los mandamientos de Dios. Cuando eligieron las devociones, gozaron, como el Hijo Pródigo (Lc 15,11-32). Dejar el camino difícil es agradable, pero a la larga, siempre habrá consecuencias dolorosas.

            Poco a poco los feligreses se van evangelizando y descubren el valor real de las devociones y cuál es el verdadero camino para seguir a Cristo. Se van dando cuenta de que la piedad popular no es necesariamente el mejor camino, pues muchas veces, hasta se convierte en una desviación cómoda para no vivir las exigencias del Evangelio.

Es más cómodo asistir a una procesión que convertirse. Cristo inició su ministerio predicando la conversión de vida. “Conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1,15). Son dos elementos esenciales para que podamos seguir a Cristo:

  1. “Convertirse”, consiste en un cambio de mente o de mentalidad. Cristo empezó invitando a la conversión. A dejar el antiguo modo de pensar para vivir de acuerdo a las enseñanzas del Evangelio.
  2. b) “Creer” provoca una adhesión a Cristo. El que cree en él, hace con él el compromiso de vivir como él nos enseñó a vivir.Se puede vivir la piedad popular estando en pecado, amancebado, siendo un adicto al alcohol, a las drogas, siendo un bandido, o narco.
     De hecho, muchos narcos y proxenetas se precian de que son muy devotos.
    Muchos bandidos tienen imágenes de la santa muerte y las besan y les tienen devoción y al mismo tiempo quieren que Dios los bendiga.
    ¿De qué sirve que vivan, con mucho sentimiento, sus devociones, si ofenden a Dios y pecan, dañando a su prójimo?

Eso no es lo que Dios manda. Él pide conversióny observancia de los mandamientos. “Misericordia quiero y no sacrificios”, dice Amós. En 5,25, Dios dice por medio del profeta: “Durante todo el camino por el desierto, ¿Alguna vez te pedí sacrificios? Yo desprecio sus fiestas (5,21). Lo que yo quiero, es justicia” (5,24).

            La piedad popular también ha llegado a servir para fabricar dioses y religiones a nuestro gusto y conveniencia. Como ir a un supermercado y poner en el carrito de compras solamente lo que nos agrada.

  • Chirimías, teponaztles y cohetes. Eso me agrada, lo llevo.
  • Vivir mis compromisos de bautizado. Eso no me agrada, no lo pongo en el carrito de compras.
  • Amar y respetar a Dios y a mi prójimo. No lo llevo. Me cuesta mucho.
  • Vivir la santidad que nos ordena Dios en el Levítico: “Ustedes tienen que ser santos, porque yo su Dios soy santo” (Lv 19,2). Eso tampoco, es muy pesado.
  • Vivir los deberes de la caridad y la justicia (Ex 23,1-8), por ejemplo: ayudar a mi prójimo, aunque me aborrezca, no eso no.
  • Ser lo que debo ser, cumplir lo que me toca cumplir, vivir, como debo vivir; no hacer lo que no debo hacer, no eso no. Es mucho.

            Si quieren, me frotaré con las ropas de las imágenes y les ofreceré veladoras, pero ¿convertirme?, no, eso no. A muchos, cuando se les pregunta si son católicos, contestan: “Yo nada más soy creyente, católico, católico, no, no tanto. Eso no”. Tengo dos o tres devociones y voy a misa solo cuando me nace o cuando necesito un favor especial, fuera de eso, no me acerco.

            Cuando preferimos nuestras devociones, corremos el peligro de dejar a un lado los preceptos y enseñanzas de Dios para ir tras una religión inventada por nosotros. Eso les pasó a los fariseos, Cristo los corrigió: “Ustedes anulan la Palabra de Dios para seguir sus tradiciones” (Mt 15,6). “Hacen a un lado los preceptos de Dios para aferrarse a sus tradiciones” (Mc 7,8).

            Es triste ver que:

  1. Besamos las imágenes de los santos, pero pasamos sin respeto ante el Santísimo expuesto. Aunque allí está la presencia sacramental de Cristo.
  2. Le tenemos más fe al Santo Patrón que a Dios nuestro Señor.
  3. Preferimos echarnos agua bendita en la frente, en el pecho, en la espalda y por todos lados, pero nos disgusta confesarnos.

            ¡Listos, hermanos católicos! Los profetas en el Antiguo Testamento y Cristo en el Nuevo, corrigieron muchas desviaciones como éstas.

            Tal vez no nos agrade oír esto. La Biblia dice que a muchos profetas los mataron por corregir estas cosas. A Cristo lo mataron por echar en cara este tipo de desviaciones, pero a pesar de todo, los pastores tenemos el deber de iluminar la realidad con la Palabra de Dios.

            Si vamos a seguir a Cristo, debe ser por el camino que él nos enseña, no por un camino hecho a nuestro gusto. Recordemos lo que él dijo: “No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’ entrará en el Reino de los cielos, sino únicamente aquel que haga la voluntad de mi Padre, que está en los cielos” (Mt 7,21).

DEBILIDADES

Los sacerdotes

            En el documento, los feligreses reprueban algunas actitudes de nosotros los sacerdotes. La realidad es que somos pocos y, es abundante la cantidad de atenciones pastorales, por lo mismo, estamos llenos de tareas.

            El documento dice que ustedes, los laicos nos perciben cansados, faltos de iniciativa y poco comprometidos. Cada uno de nosotros, los sacerdotes, debe hacer un examen de conciencia y actuar en consecuencia. Debemos estar reavivando siempre el Don que Dios nos ha dado.

            Otros se quejan de que los tratamos mal. Cuando se da uno a la tarea de entender qué significa que “los tratemos mal”, muchas veces encontramos que, en realidad, lo que sucede es que algunas personas vivieron su infancia en un ambiente machista y violento y, por lo mismo, están heridas y cansadas de la figura paterna, abusiva y prepotente. Por lo mismo, actualmente, toda figura de autoridad, se les convierte en algo odioso. ¿Cómo reaccionas cuando te detiene un policía? ¿Te enojas cuando alguno de tus superiores te llama la atención?

            Por esto, quien dice que lo tratamos mal, no siempre es exacto en sus observaciones. ¿Los sacerdotes tratamos mal a los feligreses, o buscamos que las cosas se hagan bien? Tú, ¿Nunca corriges a tus hijos? Y cuando los corriges, ¿Ellos se voltean hacia ti y te agradecen tus llamadas de atención? Muchas veces los hijos se enojan y se rebelan. Hay hijos que sueñan con el momento en que se han de liberar de la autoridad de sus padres, pero cuando los corriges, ¿Lo haces porque eres un prepotente, abusivo y autoritario? ¿Los corriges simplemente porque aprovechas que tienes la autoridad?, ¿O lo haces porque buscas su bien? Todo aquel que tiene autoridad tiene el encargo de poner límites y de imponer comportamientos a los que tiene bajo su cuidado ¿No es cierto? Si el sacerdote se sobrepasa, hay que corregirlo, pero no cada vez que te llama la atención o no te concede lo que pides, lo hace porque te quiere dañar. Cristo expulsó con violencia a quienes propiciaban desórdenes en el templo. ¡Con regaños y latigazos! (Jn 2,15-16). A veces hay que corregir.

            Quienes se criaron bajo el cuidado de una madre mimadora o consentidora, y de un padre exigente, prefieren a un Dios-madre, una autoridad-madre y un párroco-madre y, huyen de un Dios – padre, de una autoridad – padre y de un párroco – padre. Un “maestro madre” cae muy bien, pero daña, en lugar de formar. Un “maestro padre”, es odioso, pero ayuda mucho en la formación.

  1. Dios-Padre: Muchos rechazan a un Dios-padre, porque exige, porque corrige. Quisieran un Dios-mamá consentidora, que nunca exija, que premie, aunque los hijos sean malos, que nunca llame la atención.
  2. Autoridad-madre: Deseamos un gobernante que reparta apoyos económicos, nos mantenga sin trabajar, acepte sobornos, no nos ponga trámites y no cobre impuestos. Cuando nos toca un gobernante-padre, que exige, que obliga a mejorar y que nos impone multas fuertes cuando fallamos, lo rechazamos y no volvemos a votar por él.
  3. Muchos quieren un párroco-madre, que sea apapachador, y alcahuete, que acepte padrinos amancebados, celebre misas en casa, no pida ningún trámite para conceder los sacramentos, dé la primera comunión, aunque los niños no sepan nada del catecismo, etc. Un pastor así, cae bien, pero ¡cuánto daño hace!

            Un maestro que pone diez a todos sus alumnos, aunque no sepan nada, cae bien, pero ¡Cómo perjudica a sus alumnos!

            El sacerdote difícilmente tiene contentos a todos:

  1. Si el padre está gordo, la gente dice: “¡Qué bien come!”
  2. Si está flaco, le dicen que se cuide y que se alimente mejor.
  3. Si tiene un buen carro, la gente dice: “¡Claro! Si nada más es cuestión de agarrar las limosnas”.
  4. Si tiene un coche viejo, lo aconsejan que ya lo venda y se compre uno mejor.
  5. Si es firme en sus decisiones, dicen que es un enojón y neurasténico. ¡No sé por qué se metió de cura, siempre regaña!
  6. Si no es firme y a todo dice que sí, se quejan de que le falta carácter. “Se había de poner en su lugar de pastor y corregir y llamar la atención”. ¡Qué lástima que no tenga carácter!
  7. Si está joven. ¡Ay, le falta experiencia!
  8. Si está viejo. ¿Cuándo ya nos lo quitarán? Ya está chocho, ya no sirve.
  9. Si trata a los ricos. “Bien se ve que le gusta la lana”.
  10. Si prefiere a los pobres. “Tal vez es comunista”
  11. Si trata con mujeres, es un calenturiento mujeriego.
  12. Si no trata mucho con mujeres. “¿Qué no será medio rarito?”.

            EL CHISTE ES QUE NUNCA TENEMOS CONTENTOS A LOS FELIGRESES.

Los fieles laicos

            El documento afirma que poco se les ve involucrados en las actividades sociales. Les recuerdo hermanos laicos, que muchos de los profetas surgieron de entre ustedes, no de entre los sacerdotes. ¿Qué esperan? Hace ya 50 años que el Concilio Vaticano II viene diciendo que: “Esta es la hora de los laicos”.

            Muchos profetas tuvieron el valor de anunciar y denunciar, aunque se tratara de corregir a los más poderosos. Acuérdense de Juan el Bautista. Un laico que confrontó a un rey y lo corrigió porque le quitó la mujer a su propio hermano y la tenía como amante. Lo mismo hizo Cristo. Hermanos laicos, si hay que ayudar a mejorar a las personas o a las instituciones,¡hay que hacerlo!

            Entre los que andan de casa en casa invitando a los católicos a salirse de la Iglesia para irse a las sectas, no vemos a sus pastores, lo que sí vemos es a laicosque sienten que cumplen su compromiso de hijos de Dios, invitando a los católicos a sus sectas.

            Ustedes, hermanos laicos, ¿No pueden?¿Hasta que vaya el sacerdote? Ustedes tienen acceso a muchísimos lugares donde nosotros no podemos entrar. Hace falta un poco más de iniciativa misionera en nuestros laicos.

 

EN EL CONTEXTO EXTERNO DE LA IGLESIA

OPORTUNIDADES

            Aspecto cultural

            El documento afirma que está muy arraigada la solidaridad en Tlaxcala. Es parte de nuestra cultura y es algo muy positivo. Dios nos ha venido enseñando durante más de treinta siglos, que debemos vivir en comunión. Somos personas individuales, pero lo más conveniente para todos, es que vivamos en comunidad. En el “Padre nuestro” (Mt 6,9-13), Cristo nos enseñó a orar por todos.

            En la Biblia, desde el Antiguo Testamento, Dios nos ordena asistir al prójimo cuando pase necesidad. Dice que debemos ayudarlo y asistirlo hasta que se recupere, y si es necesario, hay que prestarle dinero y darle de comer, y cuando él se reponga, responsablemente debe devolver todo el dinero que se le prestó (Lv 25,35-55). Lástima que ni los católicos formamos a las nuevas generaciones para la solidaridad y la caridad, sino para el individualismo. Propiciamos la ley de la selva: “Hijo, busca una profesión donde ganes y brilles”. Pocos dan testimonio e invitan a sus hijos a interesarse por los débiles.

            Basta meditar acerca de los deberes de la justicia, que se encuentran en el Libro de la Alianza o Código de la Alianza (Ex 23,1-8), para darnos cuenta de que Dios nos ordena ayudar a todos, aunque sean personas que nos desprecien. Dios dice que debemos hacer lo mismo que hizo el samaritano: ayudar a todos, aún si son de otra nación o de otra religión (Lc 10,29-37).

 

AMENAZAS

En el aspecto social

            El documento señala que, la deficiente administración de la justicia en nuestro ambiente, ha provocado linchamientos. El pueblo se hace justicia por su propia mano.

            La Biblia nos mueve a buscar siempre la justicia. Es natural que si los encargados de atender estos asuntos, no lo hacen, el pueblo va a intervenir. Los linchamientos reflejan el hartazgo de las víctimas.  

            Los pastores y los profetas siempre han buscado la justicia. Un bautizado no ofende a Dios si tiene hambre y sed de justicia, con esto hasta da gloria a Dios y se convierte en signo del Reino. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia (Mt 5,6). Debemos formar para la justicia.

En la cultura

            Está plasmado en el documento el hecho de que existe un choque cultural entre nuestra idiosincrasia tlaxcalteca y otros modos de pensar. Esto es normal. Entre más estemos interconectados con el mundo, estaremos cada vez más expuestos al contacto con otras maneras de pensar.

            No vamos a detener ese fenómeno, lo que podemos hacer es formar a nuestros niños y jóvenes, empezando por la formación recta y suficiente de los padres. Una persona sin una sólida estructura moral no tendrá la firmeza necesaria para resistir los embates de tantas ideologías y posturas erróneas.

            Los padres de familia del siglo veintiuno ya no deben formar a sus hijos como los padres del pasado. Hoy se cuenta con especialistas, instituciones y literatura científica de alto nivel para formar y asesorar a quienes toman el difícil camino del matrimonio, la maternidad y la paternidad.

            Los padres especializados en estos temas de seguro entregarán mejores cuentas que aquellos que llegan al matrimonio, con buena voluntad, pero sin la adecuada preparación. Si alguno, sin preparación, se echa a cuestas las pesadas cargas del matrimonio y trae hijos a la vida, no se puede sentir sorprendido si después ya no puede con los deberes del matrimonio, y sus hijos terminan siendo unos mediocres. Los individuos mejor preparados son más fuertes, se desarrollan mejor y se quedan con lo mejor del pastel.

Aspecto político

            Dice el documento que los políticos no buscan el bien común y que muchos de ellos promueven cosas contrarias a lo que queremos.

            En esto, hermanos laicos, les toca a ustedes corregir los errores que se vayan presentando. A nosotros se nos prohíbe participar en política. La ley también nos impide juzgar las acciones de los gobernantes, pero a ustedes no.

            Cuando los políticos son buenos, el pueblo se beneficia.  La Biblia alaba a dos grandes reyes que se distinguieron por su afán de ser fieles a Dios y de ser buenos servidores públicos: Ezequías, quien reinó en Judá, la parte sur de Israel entre los años 716-687, antes de Cristo (II Re 18-20) y Josías. Él gobernó en Jerusalén durante los años 640-609, a. de C. (II Re 22,1-23,30). Algunas cosas son exclusivamente para los laicos. En esos asuntos, nosotros no podemos intervenir.

La economía

            “El 23% de la población vive en pobreza extrema”, dice el documento.

            Dios nos lo advirtió desde hace treinta siglos: “Si caminas cumpliendo mis preceptos…” (Lv 26,3-13) Gozarás de paz, fecundidad y riqueza. Pero también advirtió que una vida desordenada lleva a la enfermedad, al subdesarrollo y a la pobreza (Lv 26,14-43).

            También se pueden ver las bendiciones y maldiciones de Dt 28. Allí Dios advierte que, si te inclinas por una vida desordenada, caerán sobre ti la pobreza, la guerra, la enfermedad y el subdesarrollo. “Estarás oprimido y despojado toda la vida” (28,29). Trabajarás mucho, pero cosecharás y comerás poco. Tus hijos e hijas se tendrán que ir del país, en busca de mejores oportunidades de vida. Los extranjeros progresarán cada vez más y tú caerás cada vez más bajo. El extranjero te prestará y tú necesitarás de sus préstamos. Él estará a la cabeza y tú siempre a la zaga. Tristemente, pero eso se está cumpliendo entre nosotros. Trabajamos mucho, ganamos poco y no progresamos. Nuestros familiares emigran al norte, los extranjeros son cada vez más ricos y nosotros cada vez más amolados. Dependemos de sus empresas e inversiones. Necesitamos de sus préstamos y ya les debemos mucho. Ellos van a la cabeza y nosotros nos rezagamos cada vez más.

            Hermanos. Comparemos las artesanías de los extranjeros y las nuestras. Sus artesanías son, entre otras:

  1. Aviones de más de 300 pasajeros, para viajar por el mundo, surcando el cielo a más de 900 kilómetros por hora. Los viajeros van cómodamente sentados, oyendo música y viendo películas.
  2. Tractores que, en una sola jornada de trabajo, hacen más que un campesino, trabajando con su yunta, durante todo un mes.
  3. Computadoras que procesan millones de datos por segundo.
  4. Tráileres, con motores regulados por modernas computadoras, que pueden transportar 30 ó 40 toneladas de carga, llevándolas a más de cien kilómetros por hora a distancias de miles de kilómetros.
  5. Locomotoras poderosas, que pueden arrastrar miles de toneladas de carga.

            En cambio, ¿Cuáles son nuestras artesanías? Son muy variadas, pero definitivamente, de un nivel inferior. Algunas de nuestras artesanías:

  1. Muñecas elaboradas con hojas de mazorca. Les damos forma de muñeca, les pintamos ojos, les ponemos cabellos y ropa del mismo material y las llevamos a los centros turísticos. Allá esperamos un extranjero y ponemos cara de indígena subdesarrollado, mientras las ofrecemos diciendo: “One dollar gringo, one dollar”. Aunque pronunciemos: “Guan dólar”, el extranjero nos entiende y tal vez nos compre una muñequita, más por conmiseración, que por adquirir una verdadera obra de arte.
  2. Vendemos ropa, adornos y diversos utensilios por el estilo, entre más pintorescos, mejor. Puro producto tercermundista.

            ¿Cuánto gana el fabricante de muñecas al día? ¿$100, $200. En cambio, un extranjero que nos vende un automóvil último modelo se lleva decenas de miles de pesos en una sola transacción. ¿Cuánto gana el que vende un avión? ¿Cuánto gana Walmart cada minuto, en cada una de sus tiendas? Miles y miles de pesos. Así no podremos competir nunca con los extranjeros

            ¿Por qué no producimos aviones, tractores, locomotoras, etc.? Porque se necesitan grandes capitales para poder invertirlos en investigación y en la construcción de fábricas. Además, se necesita una gran cantidad de científicos, investigadores, ingenieros, técnicos y obreros especializados para lograrlo. Y para todo eso se necesita voluntad, disciplina, deseos de progresar; mucho esfuerzo y sudor.

            Nos ponemos a estudiar y a trabajar, o nunca vamos a progresar y siempre seremos dependientes de la economía, la ciencia y la tecnología de los extranjeros.

Conclusión.Sé que no a todos les van a gustar mis apreciaciones y conclusiones, pero todo técnico, analista o especialista está obligado a dar un diagnóstico apegado a la realidad, sin hacer caso a filias o fobias. Puede parecer crudo o desagradable, pero lo mejor es que el diagnóstico sea preciso, aunque hiera.  Un diagnóstico equivocado o al gusto del paciente no favorece a la salud del enfermo.

Gracias por su paciencia.