500 años de la creación de Tlaxcala
como primera Diócesis de México
Celebración Jubilar
X Julio C. Salcedo Aquino, MJ
Obispo de Tlaxcala
Como Iglesia de Tlaxcala, somos conscientes de la gran historia que ha forjado nuestra identidad como tlaxcaltecas y como católicos. Tu pasado de gestas prodigiosas, como dice el Himno de nuestro Estado, merece ser reconocido y transmitido a las nuevas generaciones.
En efecto, el Papa León X emitió, el 24 de enero de 1518, la Bula Sacri Apostolatus Ministerio para erigir el obispado de Santa María de los Remedios, en la “isla” de Yucatán, llamado Carolense, en honor al emperador Carlos V. Sin embargo, en aquel lugar no existían las condiciones adecuadas por lo que Carlos V solicitó el cambio de sede al Papa Clemente VII, el 19 de agosto de 1524.
El 13 de octubre de 1525, el Papa Clemente VII expidió la Bula Devotionis tuae probata sinceritas, con la que se ordena el cambio de sede a Tenochtitlan u otro lugar. La monarquía española eligió a Tlaxcala como sede episcopal y Carlos V, con la real cédula del 19 de septiembre de 1526, delimitó su territorio, que incluía lo que actualmente son los estados de Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Tabasco, Yucatán y parte del estado de Chiapas. Dos años más tarde, en 1527, llegó el primer obispo a Tlaxcala, fray Julián Garcés, OP
El caminar de la primera Diócesis de México, Tlaxcala, fue guiado por elEspíritu Santo, quien con su acción creadora fortaleció la fe con signos providentes, como la persona del padre Juan Díaz, quien bautizó a los cuatro Señores de Tlaxcala (1520), y la llegada de misioneros franciscanos del viejo continente (1524); el don de los Primeros Mártires de América, los santos Cristóbal (+ 1527), Antonio y Juan (+ 1529), fruto maduro de la primera evangelización; las apariciones de Nuestra Señora de Ocotlán, en 1541, y de San Miguel, arcángel, en 1631. Nuestro pueblo ha agradecido y correspondido a esta acción del Espíritu, a través del testimonio de su fe viva, manifestada en la rica piedad popular, en hermosos templos, esculturas, pinturas, retablos.
La semilla del Evangelio, sembrada en Tlaxcala, tuvo una proyección misionera desde sus orígenes, pues el 6 de junio de 1591, 400 familias tlaxcaltecas, guiadas por los misioneros franciscanos, fueron enviadas al norte del país y a Centro América para la fundación de nuevas poblaciones, llevando, con audacia y creatividad, su cultura y su fe católica, teniendo como fruto más de 100 nuevas poblaciones. Por este espíritu misionero, se le ha llamado Cuna de la Evangelización.
A Tlaxcala se le conoce como Diócesis “antigua y nueva”. Antigua, porque fue la primera Diócesis designada en territorio mexicano (1525). Con el correr del tiempo, la sede episcopal se trasladó a Puebla, sin dejar de llamarse Tlaxcala; posteriormente, se conoció como Tlaxcala-Puebla, hasta que, en 1903, se erigió la Arquidiócesis de Puebla de los Ángeles, que incluyó el territorio tlaxcalteca. Y Nueva, porque, en 1959, fue erigida por san Juan XXIII con la Bula Christianorum gregem, conformada por el territorio civil del estado.
Así pues, les comparto con alegría el Decreto por el que he convocado a una Celebración Eucarística Jubilar por estos acontecimientos de gracia y bendición, presentes en la memoria de nuestro pueblo y que, a lo largo de los siglos, se han hecho vida, testimonio, misión, martirio, Iglesia en salida.
Decreto
Celebración Eucarística Jubilar
Domingo 12 de octubre de 2025
por los siguientes acontecimientos de gracia y bendición:
- 500 años de la creación de Tlaxcala
como primera Diócesis de México (1525); - Inicio del camino jubilar hacia los 500 años
de los santos Cristóbal, Antonio y Juan,
primeros mártires de América (1527 y 1529); - Inicio de la Peregrinación de la tilma Guadalupana
hacia los 500 años
del Acontecimiento Guadalupano (1531).
Al Pueblo de Dios que peregrina en Tlaxcala
Dado que nuestra Diócesis, por designio providente de la Misericordia de Nuestro Padre Dios, recibió, hace 500 años, el don de ser erigida como primera Diócesis de México por el Papa Clemente VII con la Bula Devotionis tuae probata sinceritas, del 13 de octubre de 1525, siendo su primer Obispo fray Julián Garcés, OP, quien llegó a Tlaxcala en 1527;
que el anuncio del mensaje de salvación en el Nuevo Mundo por los misioneros Franciscanos, que llegaron del viejo continente en 1524, fue consagrado con la sangre de los santos niños tlaxcaltecas Cristóbal (1527), Antonio y Juan (1529), Protomártires de América, frutos maduros de la primera evangelización;
que, en noviembre de 2015, por unanimidad, la Conferencia del Episcopado Mexicano los declaró Patronos de la Niñez Mexicana, nombramiento que fue confirmado en 2016 por la Congregación para el Culto Divino;
que mons. Jacinto Guerrero Torres, de feliz memoria, nombró a los Niños Mártires Patronos de la Catequesis en nuestra Diócesis (2000);
que, en 2023, instituí en nuestra Diócesis el Día del Catequistaa celebrarse el 15 de octubre de cada año, aniversario de la Canonización de los Niños Mártires;
que el Consejo Permanente de la CEM, por unanimidad, aprobó integrar a los santos Mártires de Tlaxcala en la preparación a los Jubileos Guadalupano (1531) y de la Redención (1533) (cf. Acuerdo CP IV 2021-2024/2);
y que los Protomártires de América prepararon providencialmente el Acontecimiento Guadalupano (1531) y que, por consiguiente, la vida de los santos tlaxcaltecas refleja una óptica evangélica para acoger el Jubileo Guadalupano;
y que la Conferencia del Episcopado Mexicano nos invita a asumir el proyecto “Una tilma, un corazón”, haciendo referencia a san Juan Diego y a Nuestra Señora de Guadalupe, y que para nuestra Diócesis será: “Tres palmas, una tilma y un corazón”, haciendo referencia también a los santos Niños Mártires de Tlaxcala y convirtiéndonos así en mensajeros y discípulos misioneros guadalupanos con el compromiso de entronizar, de 2025 a 2028, la imagen de Nuestra Señora y de los Santos Mártires tlaxcaltecas en los templos de nuestra Diócesis,
y que, habiendo consultado al Consejo Presbiteral,
Convoco a la Diócesis de Tlaxcala,
Cuna de la evangelización,
a dar gracias a Nuestro Padre Dios
por estos acontecimientos jubilares
con una Eucarística que celebraremos
en un lugar por determinar,
el domingo 12 de octubre de 2025, a las 10.00 a.m.
Con este motivo, a fin de que todos los sacerdotes estén presentes con una representación de sus comunidades, se suprimirán, sólo por esta ocasión, todas las Misas de ese domingo en las parroquias y comunidades. Los fieles que no puedan estar presentes podrán participar a través de las redes sociales. Quienes no puedan santificar el Día del Señor por su presencia física o través de las redes sociales, quedarán dispensados de la asistencia a Misa por este Domingo, pero lo podrán santificar mediante un momento de oración personal o en grupo, a la luz de la meditación de la Palabra de Dios que corresponda a ese domingo u otra forma de oración.
Los Párrocos darán a conocer este Decreto en sus comunidades, no sólo leyéndolo en las celebraciones dominicales parroquiales, sino colocándolo en posters o mantas a fin de que la comunidad lo conozca.
Las celebraciones de la fiesta de los Niños Mártires del mes de septiembre, en Atlihuetzía, —Fiesta de los Niños y Fiesta diocesana— y de octubre, en Tizatlán, —el Día del catequista—, se realizarán, sólo por este año, en cada comunidad parroquial, teniendo su culmen celebrativo en la Eucaristía del 12 octubre.
Haber sido Tlaxcala designada primera Diócesis de México, haber sido los Niños Mártires las primicias de la evangelización de América, dando testimonio de su amor a Cristo con su sangre, y providencialmente haber preparado el Acontecimiento Guadalupano en donde Nuestra Señora, Madre del Redentor, se hizo presente en el caminar de nuestro pueblo, son signos a través de los cuales experimentamos la Misericordia de Nuestro Padre Dios.
Unamos nuestras voces y corazones para que, con la fuerza del Espíritu Santo, entonemos un canto de acción de gracias por estas bendiciones, que nos comprometen e impulsan a vivir la alegría del Evangelio como discípulos misioneros de Jesús con generosidad, valentía, creatividad y audacia. ¡El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres! (Sal 125).
Que Nuestra Señora de Ocotlán, esposa de san José, san Miguel, arcángel, y los santos Mártires, Cristóbal, Antonio y Juan, intercedan por nosotros y nos acompañen en el don que hemos recibido de ser evangelizados para evangelizar.
Dado en la Curia de la Diócesis de Tlaxcala,
a los siete días del mes de julio
del año dos mil veinticinco,
Año Santo de la esperanza.
En Jesús, Buen Pastor
+ Julio C. Salcedo Aquino, MJ
Obispo de Tlaxcala
Pbro. Lic. Moisés Islas Hernández
Secretario Canciller

