CAPÍTULO IX
Pbro. Arturo Gutiérrez Hernández
4. LAS PARROQUIAS
Consecuencia de la expansión misionera de la Iglesia, las parroquias se unen directamente a la Iglesia particular, de la que son como una célula (cf. AA 10). «Distribuidas localmente bajo un pastor que hace las veces del Obispo, de alguna manera representan a la Iglesia visible establecida por todo el orbe» (SC 42).
Mediante ellas, las comunidades humanas son alcanzadas incluso físicamente por los medios de salvación: siendo los principales
- la Palabra de Dios,
- el Bautismo y
- la Eucaristía.
«En fin, la parroquia tiene por fundamento una realidad teológica porque es una comunidad eucarística» (JUAN PABLO II, Exhortación apostólica postsinodal Christi fideles laici [diciembre 30 de 1988]).
La Eucaristía vínculo de caridad, impulsa al cuidado por los más pobres, «cuya evangelización es signo de la obra mesiánica» (PO 6).
Las parroquias, edificadas sobre los cimientos de la Palabra de Dios, los sacramentos y la caridad, que a su vez suponen una red de servicios, ministerios y carismas, ofrecen: «un clarísimo modelo del apostolado comunitario, reduciendo a la unidad todas las diversidades humanas que en ella se encuentran e insertándolas en la Iglesia universal» (AA 10).
Las parroquias manifiestan el rostro del Pueblo de Dios que mira a todos, sin excepción de personas. Son ellas «el ámbito ordinario donde se nace y se crece en la fe. Constituyen por eso un espacio comunitario muy adecuado para que el ministerio de la Palabra ejercido en ellas sea, al mismo tiempo enseñanza, educación y experiencia vital» (DGC 257).
La importancia de las parroquias no hace olvidar las dificultades actuales, iniciadas con el cambio de los espacios históricos, sociales y culturales en que nacieron. En ello inciden fenómenos como la urbanización, el nomadismo, los flujos migratorios, la escasez del clero.
Hay que iniciar un proceso de conversión misionera que no se limite a mantener lo existente y a asegurar la administración de los sacramentos, sino que exige avanzar en una dirección evangelizadora. «La parroquia no es una estructura caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del Pastor y de la comunidad. Aunque ciertamente no es la única institución evangelizadora, si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo “la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”. (EG 28; cf. también JUAN PABLO II, Exhortación apostólica postsinodal Christifideles laici [diciembre 30 de 1988], 26).
Hoy las parroquias deben estar empeñadas en renovar la dinámica relacional y hacer sus estructuras más abiertas y menos burocráticas. Proponiéndose como comunidad de comunidades (JUAN PABLO II, Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in America [enero 22 de 1999], 41), serán un sostén y un punto de referencia para los pequeños grupos y los movimientos que promuevan una actividad evangelizadora.
En algunas Iglesias surgen nuevas formas de organización interna de las Diócesis, denominadas unidades pastorales, que prevén la ampliación de la participación ministerial. Presentes con varias tipologías, tienen como tarea actualizar la evangelización con una pastoral orgánica y de conjunto, de modo nuevo y creativo.
La dinámica de conversión misionera implica que la parroquia se interrogue sobre el tipo de catequesis que propone, sobre todo en los nuevos contextos sociales y culturales. Sigue siendo un lugar privilegiado de la educación en la fe, consciente, sin embargo, de no ser el centro de gravitación de toda la función catequística, ya que existen otros recursos y propuestas eclesiales no tan estrechamente ligadas a las estructuras existentes.
La comunidad parroquial sabrá entrar en diálogo con tales realidades, reconociendo su valor y haciendo discernimiento sobre las nuevas maneras de presencia evangelizadora en su territorio.
Para una renovación de la propuesta catequética parroquial será pertinente considerar algunos aspectos:
- Comunidad de discípulos misioneros: En el corazón de la propuesta evangelizadora de la parroquia no hay en primer lugar una estrategia pastoral, y menos todavía un grupo elitista y exclusivo de perfectos y expertos, sino una comunidad de discípulos misioneros, personas que hacen la experiencia viva de Cristo resucitado y viven relaciones nuevas, generadas por Él.
- Mentalidad misionera: Se trata ante todo de madurar una nueva visión de la realidad, pasando de una propuesta pastoral hecha de ideas, proyectos, esquemas constituidos previamente, a una apertura a la acción del Resucitado y de su Espíritu que precede siempre a los suyos.
- Propuestas formativas de inspiración catecumenal: Que la comunidad parroquial sepa ofrecer, especialmente a los jóvenes y a los adultos, itinerarios formativos integrales en los que sea posible acoger y profundizar existencialmente el kerygma, admirando su belleza.
Una propuesta de catequesis que no sepa articularse con las demás acciones de la pastoral corre el riesgo de presentarse como una teoría, ciertamente correcta, pero poco significativa para la vida; impidiendo así la manifestación de la bondad del Evangelio para todas las personas de nuestro tiempo.
Me permito recordar lo siguiente con base en los trabajos realizados por el SEDEC en la Diócesis de Tlaxcala cuando se consagró la catequesis a los Santos Niños Mártires de Tlaxcala Cristóbal, Antonio y Juan, en la fiesta Diocesana del 23 de septiembre del año 2021.
Equipos Parroquiales de Catequesis
- Los párrocos conforman o confirman el Equipo de Catequistas en cada parroquia, invitando a nuevos agentes.
- Enviar un Directorio de Catequistas parroquiales al SEDEC.
Integración de grupos de niños por etapas
- Se seguirá impartiendo el catecismo que lleve cada parroquia, conforme a las edades y según la pedagogía de cada parroquia.
- Se conformarán los grupos de niños, teniendo en cuenta las edades para la recepción de cada Sacramento (edad mínima 8 años para la Primera Eucaristía y 12 para la Confirmación).
Recepción de Sacramentos, (Iniciación Cristiana)
a) Bautismo
- Para la recepción del Bautismo puede ser de manera individual o comunitaria (de preferencia, no más de cinco bautizandos, para una mejor vivencia del Sacramento).
- Cada parroquia continuará con su programa de formación catequética para papás y padrinos.
- Se pondrá énfasis a la catequesis que prepara al Bautismo para que papás y padrinos, apoyados por el párroco y el equipo de catequistas presacramentales, valoren la importancia del Sacramento.
-El SEDEC entregará un subsidio
b) Primera Eucaristía
- Las parroquias donde no se han separado los Sacramentos, deben realizarlo e iniciar con la Primera Eucaristía.
- Los que programan catequesis para adolescentes, jóvenes o adultos se les podrá administrar los Sacramentos de la Iniciación Cristiana, llevando un proceso gradual de formación.
- Las parroquias que tengan en formación a niños para la Primera Eucaristía, la podrán recibir, siempre y cuando cumplan con la edad establecida y la formación necesaria; es recomendable que este Sacramento sea administrado por los Párrocos, para fortalecer el acompañamiento a sus catequizandos, posteriormente se continuará su catequesis para la Confirmación.
c) Confirmación
- Las parroquias conformarán grupos de pre-adolescentes, haciendo su proceso hacia la Confirmación, que la podrán recibir cumpliendo con la edad (12 años).
- Las parroquias que hayan realizado un proceso de separación de Sacramentos, después de la recepción de la Primera Eucaristía, si los adolescentes han concluido su proceso y tienen la edad, podrán recibir la Confirmación.
