Antecedentes históricos de la Adoración del Cuerpo de Cristo en Tlaxcala

Dr. Emmanuel Rodríguez López

Las primeras faenas en el tejido de la fe

El proceso de la evangelización en Tlaxcala fue muy temprano, incluso tuvo sus raíces en la misma conquista. En dicho proceso, participaron muchos actores: autoridades españolas, religiosos regulares y seculares, e incluso los mismos indios. Así, la instauración de los franciscanos en la Provincia de Tlaxcala implicó entablar acuerdos con los pipiltin tlaxcaltecas, en particular de los que ejercían el poder desde el cabildo. Los proyectos incluyeron la participación de la nobleza local, pues de ellos se obtuvo la organización y fuerza de trabajo coordinada para levantar los primeros conventos, nodos de la vida política y social en todos los pueblos de la provincia. En el mismo sentido, las faenas por instaurar un mundo cristiano en Tlaxcala incluyeron, además de construcción de espacios religiosos, la fundación de corporaciones religiosas, principalmente la de cofradías.

La cofradía del Santísimo Sacramento en Tlaxcala

Las cofradías en la Nueva España fueron creadas desde los primeros años inmediatos a la conquista por parte del clero regular, como un medio que cristalizaba el trabajo de la evangelización. Hay que señalar que las cofradías traídas a América por los españoles estaban respaldadas en el marco legislativo del derecho indiano. En la Recopilación de las Leyes de Indias de 1608 se recomendaba el establecimiento de cofradías en el Nuevo Mundo. En particular, la Ley 25, título 4, libro 1, de la recopilación de leyes de estos reinos, señalaba la necesidad de separar las cofradías de indios de las de españoles. Por su parte, los archivos parroquiales en la Diócesis de Tlaxcala evidencian que las primeras cofradías de y para los indios en esta provincia fueron creadas en honor al Santísimo Sacramento, a las Ánimas Benditas del Purgatorio y la de la Virgen de la Asunción. Los españoles ya tenían las suyas, pero los indios querían conservar su membresía mediante corporaciones religiosas apartadas de la de los españoles y otras castas. Con el paso del tiempo proliferarían las dedicadas a otros santos y vírgenes. En Tepeyanco, por ejemplo, existía la cofradía de san Diego de Alcalá. Para su membresía, sus cofrades tenían obligación de pagar cuatro pesos para las visitas.[1] También estaban presentes en los conventos franciscanos las de Jesús Nazareno, Dulce Nombre de Jesús o de Santo Cristo. La finalidad de crear cofradías y hermandades de naturales, a decir de Muñoz Camargo, se justificaba por el apoyo que estas daban: “Para el ornato del culto divino, para cera y acompañamiento de Santísimo Sacramento, lo cual sale con muy gran solemnidad cuando se ofrece, con ministros, flautas y repique de campanas todas las veces que se ofrece”.[2]

Desde su establecimiento, las cofradías administraron recursos económicos, bienes inmuebles, terrenos, animales y sembradíos para cubrir sus necesidades propias de la piedad cristiana. Sin embargo, la cantidad de ingresos estaba en razón de los muchos gastos propios de la advocación de cada cofradía. En especial, era la cofradía del Santísimo Sacramento, dependía de fuertes derramas tanto en la fiesta de Corpus Christi como en la celebración de la Cuaresma y la Semana Mayor. Por su parte, la de las Ánimas Benditas empleaba sus gastos principalmente en la caridad, siendo el buen entierro uno de sus principales motores.

Lo coincidente en estas y otras cofradías, era el pago de la dominica, de los derechos parroquiales, obvenciones, preparativos para la fiesta: flores, cohetes, alfombras, ceras, comida y honorarios del presbítero y, el patrocinio de objetos para el culto, que bien podrían ser la compra de un cáliz y su patena, hasta el mandar construir retablos, cuadros, laterales, etcétera.

[1] Libro de Cuentas de la Cofradía de San Diego de Alcalá”, AHPSFT, Caja 55, Serie Cofradías, 1665.

[2] Muñoz Camargo. Suma epíloga de toda la provincia de Tlaxcala…, p. 216.

La celebración de Corpus Christi en tierras tlaxcaltecas

Los testimonios son una fuente muy valiosa para acercarnos a la manera en que se honraba a Jesús Sacramentado en el pasado. En el temprano 1537, Fray Antonio de Ullóa, en su paso por la provincia de Tlaxcala, señala que:

La casualidad hizo que ese día que hizo tránsito por este pueblo (San Juan Atlangatepec) el 1 de junio fuese e de la celebración de Corpus Christi. Con este motivo se pudo ver que en todo son semejantes estos indios a los de la otra América [Perú], pues se les notó oficiando la misa, total desentono en la música, debilidad de voces, suma pausa, frecuente repetición de una misma cosa, gran cachaza y continuo movimiento para aquellas cosas triviales, inclinados a todo lo que es ceremonial: de modo que viendo una de las dos partes, se puede definir a los de ambas Américas, sin que haya discrepancia.[1]

Respecto a la ritualidad en los espacios privados, Antonio Ullúa señalaba que: “se dirá uno de los usos particulares que tiene los indios de este reino. Y es que, en todas sus casas, sin embargo, de ser reducidas, fabrican una pieza con separación, y en ella depositan las efigies de los santos y estampas que los representan, siendo modo de oratorio. A estos lugares llaman santocal”. De igual manera, hizo notar que:“No habitan en estas piezas, pero cuando reciben huéspedes los aposentan en ellas; ni se les ve que corresponde la devoción a este género de veneración por no frecuentarlos para rezar.”[2]

[1] Ullóa, Antonio. “Descripción de la Nueva España”, tomado de Cronistas y viajeros, Tomo IV, pp.235-237.

[1] Ibidem, p. 238.

[1] AGN, Indiferente Virreinal, Cofradías y archicofradías, caja 3901, expediente 6, 1781, fojas 4r.

[1] “Licencia de Mayordomos”, AHPSFI, Caja 94, serie Obras Pías, 1763.

[1] “Cuentas del mayordomo del Santísimo Sacramento en la parroquia de San Luis Teolocholco”., AHPSLT, Caja 40, Serie Cuentas, 1812.

Los abundantes registros históricos tanto novohispanos como ya entrado el siglo XIX dan cuenta del gran esmero que hubo entre los tlaxcaltecas, para honrar a “Cristo hecho pan” en una celebración principal. Gracias a las constituciones, reglamentos y solicitudes de sus mayordomos, se pueden conocer las especificidades e indicaciones para la fiesta de Corpus Christi. Se pedía, entre otras cosas, que en la hora “nona” del día festivo se hiciera una celebración con: “‘toda solemnidad de diáconos’, es decir, concelebrada, destinando para ellos seis pesos para el ministro de doctrina y un peso como limosna a cada concelebrante. La solemnidad se repetiría en el octavo día de haber iniciado la novena.”[3] La solemnidad también incluía la elaboración de tapetes, arreglos florales, procesiones, eventos lúdicos de entretenimiento, acompañamiento de cantores en las celebraciones y de música con instrumentos propios de los pueblos. Tan solo por dar un ejemplo, en un documento de 1763, el mayordomo de la cofradía del Santísimo Sacramento en Ixtacuixtla obtuvo licencia para costear juegos de caña, arena de toros y comedias en honor de la fiesta de Corpus Christi.[4] En otro caso posterior de 1813, pero en Teolocholco se registra los gastos del  pilli Juan Francisco, del barrio de Quauhtlan y quien fuera mayordomo de la cofradía del Santísimo Sacramento, cacique que pagó cuatro pesos por conceptos de chirimías y teponaztles para las celebraciones del Corpus Christi.[5] Cabe señalar que de todas las cofradías de indios en Tlaxcala que tenían por titular al Santísimo Sacramento mantenían diferencias entre sí, pues los caciques miembros del cabildo, crearon una exprofeso para los de su estatus social cuya exclusividad era muy rigurosa en los requerimientos para su membresía ya que tenían que demostrar que eran indios nobles.

Expediente promovido por el cabido de indios de Tlaxcala sobre reformas al reglamento de la Cofradía del Santísimo Sacramento. Cita en la Capilla Real de los Caciques Principales. AGN, 1781.


Referencias

Biblioteca Nacional Mariano Moreno. (s.f.). Cronistas y viajeros.

Muñoz Camargo, Diego (1994). Suma y epíloga de toda la descripción de Tlaxcala, Tlaxcala,

CIESAS, Universidad Autónoma de Tlaxcala.

Tank de Estrada, Dorothy. (2004). “Los bienes y la organización de las cofradías en los

pueblos de indios del México colonial.  Debate entre el Estado y la Iglesia”. pp.33-58.

AGN. Archivo General de la Nación. Indiferente Virreinal, Cofradías y Archicofradías, Cajas

3901, 1781, exp.6. 50ff. “Documentos de la Cofradía del Santísimo Sacramento”.

AHPSFI Archivo Histórico Parroquial de San Felipe Ixtacuixtla.

AHPSFT Archivo Histórico Parroquial de San Francisco Tepeyanco.

AHPSLT Archivo Histórico Parroquial de San Luis Teolocholco.