“Bajar”, como Nuestra Señora,a la realidad de nuestro pueblo

La “bajada” de la imagen de Nuestra Señora de Ocotlán, al recorrer la ciudad de Tlaxcala, el pasado 18 de mayo de 2026, hizo una estación de oración delante de las oficinas del Municipio. Mons. Julio C. Salcedo Aquino, Obispo de Tlaxcala, pronunció el siguiente mensaje.

Al atardecer del día de la resurrección, Jesús se pone en medio de los apóstoles y les dice: “La paz esté con ustedes” (Jn 20, 19). Este don fue fuente de vida para los apóstoles ante el dolor, el miedo, el sufrimiento y la muerte de Jesús.

La imagen de Nuestra Señora de Ocotlán, como todos los años, “baja” a la ciudad de Tlaxcala para manifestar su cercanía a nuestro pueblo e invitarnos a que vayamos con Jesús y hagamos lo que Él nos diga. María, Madre de Jesús, es Reina de la paz, porque nos da a Jesús, Príncipe de la paz.

La procesión de la “bajada” de este año la hemos dedicado a una Jornada de oración por la paz en nuestro corazón, familias, comunidades, patria, en el mundo entero.

Nuestra Señora “baja” para estar cerca del pueblo que le encomendó Jesús, desde la cruz: “Mujer, ahí está tu hijo”, y al discípulo, “Ahí está tu madre”. En esta “bajada”, como en la de todos los años, María construye la paz, pues su corazón es camino para aprender la fraternidad y la paz.

Queremos que María, como Madre nuestra, nos ayude a desarmar nuestros corazones del odio, el rencor, la venganza y la indiferencia para que todos podamos ser instrumentos de paz. Ésta nace de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos. Ante ella cobra sentido la oración que todos conocemos: “Hazme un instrumento de tu paz. Donde hay odio, lleve yo el amor. Donde haya ofensa, lleve yo el perdón. Donde haya discordia, lleve yo la unión. Donde haya duda, lleve yo la fe”.

La tarea de todos los que tenemos responsabilidades con las comunidades, tanto a nivel civil como religioso, es la de ser instrumentos de paz y “bajar”, como Nuestra Señora, a la realidad de nuestro pueblo, pues éste debe estar en el corazón de pastores y funcionarios públicos.

La política es la “forma más elevada de caridad” porque puede comprometerse completamente con la construcción del bien común.

El Papa León afirma que ser cristiano en política no significa ser abiertamente confesional, sino permitir que el Evangelio guíe las decisiones que deben tomarse.

“Ser cristianos comprometidos en la política requiere una perspectiva realista que empiece con las preocupaciones concretas de las personas”, sobre todo, fomentar condiciones laborales dignas, promover la justicia, abordar las causas de la migración, cuidar a los que sufren, sanar el dolor, secar una lágrima, acompañar a nuestros jóvenes y ancianos, afrontar el cuidado de la creación, etc. Y esto es construir la paz en nuestros pueblos.

Santa María de Ocotlán, enséñanos a “bajar” a las realidades de nuestros hermanos para que, como tú lo hiciste, hace casi quinientos años en nuestro pueblo, demos “el agua” de la cercanía, de la solidaridad que sana, refresca y crea fraternidad.